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Y yo me siento Viva!

Y yo no quiero morir Lentamente


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.

Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

PaBlo Neruda.

Marìa , del Alma Mia

Me mirè en el espejo y pensè ; _Aùn no tengo sesenta años, pero si que voy sintiendo a mis cuarenta “ La traiciòn del cuerpo “

Cuando mi amiga Memi me empezó a llamar Marìa del Alma mìa, me comentò que lo habìa sacado el ùltimo libro de Isabel Allende , al cabo de los años he comenzado a leerlo y me ha dejado impactada desde el primer capìtulo , al leer esto ;

“Por lo menos setenta años tengo, como dije, y bien vividos, pero mi alma y mi corazón, atrapados todavía en los resquicios de la juventud, se preguntan qué diablos le sucedió al cuerpo. Al mirarme en el espejo de plata, primer regalo de Rodrigo cuando nos desposamos, no reconozco a esa abuela coronada de pelos blancos que me mira de vuelta. ¿Quién es esa que se burla de la verdadera Inés? La examino de cerca con la esperanza de encontrar en el fondo del espejo a la niña con trenzas y rodillas encostradas que una vez fui, a la joven que escapaba a los vergeles para hacer el amor a escondidas, a la mujer madura y apasionada que dormía abrazada a Rodrigo de Quiroga. Están allí, agazapadas, estoy segura, pero no logro vislumbrarlas. Ya no monto mi yegua, ya no llevo cota de malla ni espada, pero no es por falta de ánimo, que eso siempre me ha sobrado, sino por traición del cuerpo. Me faltan fuerzas, me duelen las coyunturas, tengo los huesos helados y la vista borrosa

Están allí, agazapadas, estoy segura, pero no logro vislumbrarlas.

Ya no monto mi yegua, ya no llevo cota de malla ni espada, pero no es por falta de ánimo, que eso siempre me ha sobrado, sino por traición del cuerpo. Me faltan fuerzas, me duelen las coyunturas, tengo los huesos helados y la vista borrosa. Es extraño sentir que el cuerpo se acaba mientras la mente sigue inventando proyectos.


1 comentario:

Sandra dijo...

No me gusta mucho la Isabel Allende, pero esto que has transcrito me ha dejado sin habla y me ha hecho sentirme muy identificada.

Creo que retomaré la lectura de sus obras.

Saludos y vuelvo a visitarte.