
Me pareció tan corto para quererte
aquel amanecer que se desnudaba,
por un fugaz instante temí perderte,
y di gracias al verte: aún estabas...
Tendida entre las sábanas frágilmente
cual inocente niña que dormitaba
habiendo jugueteado incansablemente
hasta hace pocas horas de madrugada.
Te acurrucaste toda sobre mi pecho
e incrédulas mis manos te recorrían
como si no bastasen lo dicho y hecho
sobre aquel tibio lecho... ¡Te poseía!
No hay comentarios:
Publicar un comentario