


alimentándome de aquel veneno y vino,
bebiendo a sorbos los manjares de tu boca
Vivo tan sólo ante las puertas de tus gustos
cuando descubro la mujer en tus delirios,
la que despoja mi quietud entre sus muslos...
Vivo en tu nombre que me corre por la venas
cuando meciéndote en mi ser con tus caderas
aquel cantar de tu placer vuelve a ser mío.
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